domingo, 29 de enero de 2017

Crónicas del Gueto Gay en Guadalajara.

Esta vez me gustaría escribir acerca del gueto Gay: de  los antros, bares y cafés que una sociedad hipócrita con su sexualidad destina para nuestra convivencia, relajación y diversión después de nuestras actividades laborales, escolares, familiares y/o hogareñas.

En una reunión con colegas activistas trans-lesbo-gays-feministas, llegamos a la conclusión  de que el  2017 iba a ser un año lleno de sorpresas en nuestras agendas mariconas. No nos equivocamos y tampoco imaginamos que la movilización comenzaría tan rápido. No llevábamos ni 20 días de iniciado el año  cuando nos enteramos que dos compañeras lesbianas fueron discriminadas en un café llamado “48”, un bohemio lugar conservador que decidió sacar toda su lesbofobia y servir café con la misma.

Ante  los hechos a muchas colectivas y activistas independientes  no nos quedó de otra más que colocar acciones rápidas en nuestras agendas. Algunas y algunos nos manifestamos frente al café, llevamos las consignas que año con año nos han acompañado en la lucha y exigimos se pidiera una disculpa pública a las compañeras directamente afectadas y de paso a todas nosotras que nos posicionamos todo el año en contra de hechos y acciones que denigran nuestras orientaciones e identidades sexuales.

Otros por su parte acompañaron el proceso de denuncia, y  otras tantas personas se encargaron de la labor mediática de los hechos para colocarlo en el debate público, etc.  Un trabajo en conjunto que confirmo que la movilización y trabajo en materia de derechos humanos y diversidad sexual tenían que comenzar.

Todo el asunto del café 48 fluyó bien, la denuncia en diferentes esferas se logró y el café al parecer no le quedaran ganas de discriminar a alguien por todos los comentarios emitidos en su página de FACEBOOK.

Compañeras y compañeros  LGBTTI  fueron días después al café con sus parejas y dieron testimonio de cómo los meseros les dieron un trato  preferente y excelente argumentado que el lugar era un sitio libre de discriminación.

Tal vez sea su miedo a la pérdida de beneficios económicos y su acto de supuesta inclusión sea hipócrita,  pero por lo menos mostraron miedo y se la pensaran más de dos veces antes de correr a alguien del establecimiento por su orientación sexual.

Días más tarde nos enteramos del asesinato de una compañera trans en uno de los antros Gays más populares de la ciudad: el caudillos. Ella recibió  adentro del bar de  2 a 3 balazos en el torax y la echaron  del bar bañada en sangre lo que ocasionó su muerte  en plena calle, y como es una tremenda costumbre normalizada, el caso es poco claro y sigue impune.

No es la primera vez que en el caudillos se reportan agresiones y violencias como este lamentable hecho. Recuerdo que  el día del PRIDE GDL ( por allá en Junio del 2015), dos amistades y yo pasábamos por la zona cuando vimos como arrojaron a la calle a una compañera trans quien había recibido un ataque en el cuello con una botella de cerveza quebrada .

Está mujer Trans se enontraba tirada  en la calle y  las   personas trabajadoras  del antro  seguían cobrando los  respectivos cover a la enorme fila que abarcaba por lo menos una cuadra que pretendía ingresar a consumir dentro cómo si nada pasara. Poca gente se inmutaba ante los hechos.

No  conformes con la violencia redactada hasta ahorita, ocurrió una  más y no menos desagradable:

Una madre de familia reportaba en facebook que su hijo, un hombre gay, había sido agredido  al salir de otro famoso Bar ubicado en la calle Enrique González Martínez. Ella subió a su muro  unas imágenes de su hijo totalmente golpeado en distintas zonas del cuerpo y en su redacción decía que lo habían sacado  del lugar para llevárselo a otro lado donde lo golpearon de una manera totalmente brutal.

El dichoso bar días después reportó en su página que iba a permanecer cerrado por remodelación. ¿Casualidad o estrategia?, no sabemos. Lo que es cierto es que nuevamente los hechos son poco claros y por supuesto no hay culpables, seguimos en el “Aquí no pasa nada, comadres”.

Los guetos Gays son zonas  que nacen a partir del aislamiento y marginación social de nuestra condición de hombres y mujeres trans, lesbianas, bisexuales, intersexuales o gays. El sector empresarial sabe de ello y ve las enormes ganancias que eso puede generar: son sitios poco regulados que necesitan de una mínima inversión. Las instalaciones suelen ser deplorables, no hay salidas de emergencia, básicamente con que exista chela y música ya están del otro lado para generar dinero.

 La comunidad LGBTTI se pone poco exigente, y no porque tengamos mal gusto, seamos  conformistas o que esas condiciones nos parezcan  las adecuadas para nuestra socialización, sino porque  tenemos una sociedad y cultura que otorga todos los privilegios a un sólo estilo de vida que tiene la supremacía: la heterosexualidad. Lo que nos deja esta sociedad excluyente son espacios delimitados y bien definidos donde se nos aisla y nos vende la falsa  idea de que ahí si podemos ser nosotras y nosotros mismos.

Mientras existan cafés como el 48 que se muestren renuentes hacia nuestras prácticas de afecto, seremos arrojadas a acudir a las  zonas como la rosa de Guadalajara, que la sabemos insegura y violenta, con  antros y bares en precarias condiciones. 

Es hora de mantenernos alertas y denunciar toda muestra discriminatoria heterosexual en los establecimientos, y también es hora de exigir a los guetos seguridad y buenas condiciones para nosotras. Despertemos como comunidad y destruyamos el gueto rosa.

Beber cerveza en un lugar que sabemos violento y no hacer nada, es otra de las forma de opresión.