¿Cómo
nos atraviesa a los hombres gays el mandato de la masculinidad?
Crear
una ética entre hombres gays implica ir reconociendo nuestras violencias dentro
del mismo colectivo. No estamos exentos de un comportamiento patriarcal donde
constantemente convertimos nuestros espacios en lugares hostiles para
socializar.
Si
visibilizamos y reconocemos todos esos momentos donde hemos actuado desde la
violencia hacia otros hombres gay, podremos trabajar para vivirnos en áreas de
buentrato entre nosotros.
Somos
un colectivo discriminado en muchas áreas de la vida cotidiana, y el
patriarcado nos enseña a destruirnos entre nosotros, precisamente para no
generar alianzas propositivas para la igualdad y la no discriminación.
Nuestra
complicidad va dirigida a seguir
reproduciendo el machismo con su dosis de misoginia y homofobia. Estaría excelente
que esa misma complicidad entre varones la utilizáramos para derribar a ese monstruo
de múltiples tentáculos que está acabando con nuestras vidas y la de las demás
personas.
Crear
una nueva ética entre hombres gays implicaría fuertes dosis de reflexión interior
para acabar con nuestras conductas destructivas y comenzar a vivir libres de
violencias.
Dejo
algunos puntos que desde lo personal observo constantes en muchos de nosotros y
donde creo que tenemos un fuerte
trabajo por realizar:
ü Clasismo.
Dividiendo y señalando a otros hombres por como visten, si tienen ropa de marca
y si se representan o no con los modelos norteamericanos de ser Gay. Adjudicar
el valor a las personas a través de si tienen el dinero suficiente para
gastarlo en los mejores lugares de “moda gay” del momento.
ü Racismo.
Señalar a otros hombres por su color de piel e ir utilizando expresiones del tipo “prieto”, “cara de artesanía prehispánica”,
“inidio” etc. Creer que la piel blanca te da un estatus social mucho más alto.
ü La
creencia de que nuestros cuerpos no están bien si no tienen los suficientes
musculosos y comenzar a derrochar grandes cantidades de dinero en productos que
incluso llegan a afectar nuestra salud, y rechazar a otros hombres por el
simple hecho que no lucen una estética corporal alineada con el gimnasio.
ü A partir
del punto anterior, mostrando una conducta gordofóbica expresando incluso odio por los cuerpos gordos.
Constantes burlas y rechazo.
ü Cosificación
de cuerpos. Nuestra sexualidad masculina
se expresa a través de prácticas de penetración, traducidas simbólicamente en dominación.
Creer que en el acto sexual “me lo cogí” o “me cogió” es parte de una cultura de la conquista hacia el cuerpo del otro que termina siendo deshumanizante.
ü El uso de la pornografía desmedido con contenidos sumamente violentos
ü Todas
las veces que faltamos al acuerdo de exclusividad sexual con nuestras parejas
sexo-afectivas. La infidelidad ha estado incrustada en la subjetividad de
muchos hombres a través de dispositivos machistas que nos hacen creer que
nuestra sexualidad debe ser incontenible e insaciable.
ü El
uso que se le suele dar a redes sociales como grindr. El menú de estas
plataformas muestran partes de cuerpos fragmentados donde la valía de alguien
se enfoca en qué tipo de corporalidad tienes y si eres lo “suficientemente
masculino”. La descripciones que se colocan suelen estar orientadas a la
potencia sexual donde se manifiesta y se hace énfasis en el tamaño del pene.
Las conversaciones privadas son monótonas y repetitivas donde los valores de
cada persona se resumen al “rol sexual”, a si “tienes lugar”, “cuanto te mide”,
solicitar el pack o si estás dispuesto a tener prácticas sin condón.
ü Pasivo
y activo. Creer que para relacionarnos lo debemos hacer a partir de estos dos
únicos roles que representan la masculinidad y feminidad. Nos encasillamos y la
gestión de nuestras relaciones se basan asumiendo que si me represento como el
pasivo soy “como una mujer” y si presento el rol activo soy “como el hombre de
la relación”.
ü Criticando
destructivamente a otros hombres gays por sus prácticas sexuales y evidenciando
con quien se acuestan y nombrándolos incluso como ”putas” o “zorras”.
ü Mostrar
sin el consentimiento del otro fotografías íntimas mejor conocidas como el
pack, incluso publicándolas en redes sociales como twitter.
ü Criticando
a mujeres y señalándolas de "fachosas" si es que no se acoplan a los roles de la
feminidad. En ocasiones se escuchan bastantes comentarios del tipo “es
que yo cojo mejor que su novia”, o “tengo mejor cuerpo que su novia” denigrando
así a las mujeres bajo un comportamiento machista del ser gay.
ü De
la misma forma que a las mujeres, señalar a otros hombres gays de “malvestidos” o “desalineados”.
ü En
relaciones de noviazgo con otros hombres mostrarse competitivo por quien es más
guapo, exitoso o popular, dicho de otra forma: competir por quien tiene mayor
poder en la relación.
ü Cuestionando
la vida sexual de otros hombres gay, indagando con quienes se han acostado o cuanto tiempo pasan en grindr.
ü Hablar
sobre los novios de mis amigos o conocidos dando descalificativos donde todo se resume a si son “feos” o “guapos”.
ü Limitar nuestras prácticas sexuales a actos de penetración.
ü Sólo
procurar mi propio placer e ignorar el del otro y no dialogar sobre el consentimiento
dentro de las prácticas sexuales.
ü El
cruising y sus formas de operar donde los otros sólo son objetos para ser utilizados,
ya que no interesa ni siquiera su nombre
o los diálogos personales son casi nulos dentro de estos espacios.
ü Erotizar
la cultura de la violación llegando a abusar de otros hombres que se encuentran
bajo efectos del alcohol o las drogas e incluso llegar a divulgarlo en redes sociales o páginas pornográficas.
ü Siendo
lesbofobicos señalando a mujeres lesbianas de agresivas, feas o cuestionando su
sexualidad por no tener un pene.
ü Siendo
un hombre narcisista creyéndose mejor que los demás compitiendo en un terreno capitalista y consumista con los
otros.
ü Siendo
transfobicos, pensando que ser una “vestida” es denigrante y que eso nos
representa negativamente al colectivo gay en la sociedad, porque desde luego: “si
uno es hombre, hay que comportarse como tal para ser aceptado".
üNormalizar el "Bufe" entre nosotros como una práctica divertida.
üNormalizar el "Bufe" entre nosotros como una práctica divertida.
ü La adoración
a la masculinidad casi como un culto. Lo vemos representado en todos los
contenidos y publicidad Gay con un
estereotipo masculinizado bastante
marcado.
Seguramente
queden muchos puntos sin colocarse aquí, sin embargo estas reflexiones
deberían implicarnos a todos los hombres
que nos vivimos desde los ámbitos homosexuales y ambientes gay.
Quisiera invitar a la posibilidad de colocar otras formas y vivencias donde tenemos trabajo por
hacer, ya que eso daría mayor amplitud en el tema que no puede seguir siendo
ignorado por nosotros.
¡CUIDEMOS DE NUESTRAS PRÁCTICAS, CUIDEMOS DE LOS OTROS!
