miércoles, 27 de julio de 2016

Grindr y su uso sexual entre hombres. 

Las redes sociales se han convertido en los últimos años en una herramienta que facilita diferentes tipos de interacciones entre personas. Gracias a ellas es posible organizarse, protestar, compartir, cortejar, hacer amigos, conseguir pareja y por supuesto: facilitar encuentros sexuales.

A través de la historia los hombres Gays han buscado diversidad de estrategias para tener contacto   con otros  individuos  con gustos y orientaciones tanto sociales como sexuales similares,  ya que se vuelve necesaria esa identificación con los otros  debido al entorno hostil que sanciona toda práctica fuera de un sistema social y político heteronormativo. 

En el periodo de postguerra, por ejemplo,  los hombres  mandaban cartas a otros hombres de diversidad de regiones y países con el fin de compartir experiencias, hasta el punto de lograr revistas que formaban una gran red de afiliados. Parte de los objetivos de estas manifestaciones era dejar de sentirse solos en el mundo ante un contexto represivo.

Después,  fueron los bares y discotecas las que abrieron camino a una forma de socialización cara a cara donde los hombres con atracción a su mismo sexo lograron formar redes de amistad y de apoyo que dieron pie al tan conocido Orgullo Gay. Los 60s fueron clave para que las personas lograran manifestarse contra un régimen moralista y es en plena revolución sexual donde surgen prácticas muy difundidas en el mundo gay como: el s&m, cruising, fisting, fiesta orgiásticas, etc.

En la actualidad las nuevas tecnologías han transformado  un poco la forma en cómo interactuamos: las barreras del tiempo y de la distancia se han desvanecido.  Ahora con el uso del internet podemos decorporeizarnos e interactuar en cuestión de segundos incluso si la persona se encuentra del otro lado del planeta.  Dentro de ese espacio virtual existen  determinados códigos, significados y normas muy particulares.  Un ejemplo de ello son las redes destinadas para el ligue, el encuentro socio-afectivo y el intercambio sexual.

En el caso de los hombres Gay u hombres que tienen  sexo con otros hombres, se encuentra la red social tan popular: Grindr. Esta red ha transformado e innovado la forma de socialización,  y es que  ahora ya te ahorras el trabajo de salir a obtener un encuentro, sea afectivo o sexual, ya que en cuestión de minutos alguien podría estar tocando a  la puerta para darte lo que requieres y sin riesgo a que te agarre la policía como sucedía muy comúnmente con los pioneros del cruising.

Grindr es una aplicación para celulares inteligentes que utiliza  un  geolocalizador: te dice que hombres están cerca de ti en busca de algún encuentro. En grindr hay muchos hombres  que también están en busca de ligue sin necesidad de algún encuentro sexual, que buscan amigos, pareja o simplemente una buena charla. Por las entrevistas que he realizado y de acuerdo a como se presentan los hombres en esta red, la aplicación tiene mayor porcentaje de hombres que buscan algún intercambio sexual.

Cuando inicias a navegar por Grindr lo primero que te aparece es un menú con diversidad de fotos: torsos desnudos, caras sonriendo, piernas o incluso perfiles sin foto. Este menú me recuerda a los de comida rápida en donde puedes ir seleccionando lo que se te antoje  más a través de una pizarra con fotografías muy exageradas y adornadas de los alimentos. Los hombres presentan ahí  los atributos  que consideran más vendibles en sus cuerpos, es un espacio de presentación.

Los perfiles que se muestran con cuerpos y gestos considerados dignos de la masculinidad  son los más valorados. En este  sitio  de búsqueda las personas se convierten en mercancías a través de una auto-presentación  del yo,  en donde cada quien trata de adaptarse a los estándares de belleza existentes para poder competir.

Dentro del Grindr existe un espacio para los mensajes privados en donde después de elegir a través de una imagen y un perfil al candidato,  se pasa a la charla privada mediante un  chat.  Ahí se suele ver como los usuarios son demasiado sugestivos, ya que se mandan fotos de miembros viriles erectos, culos y demás posiciones al desnudo. En este espacio como en los lugares de encuentro sexuales o de ligue  corporeizados,  también existen códigos muy específicos para poder interactuar, la diferencia estriba es que aquí el cuerpo físico   toma distancia y  se da mucho énfasis  al lenguaje escrito.
¿Qué buscando?, ¿tienes lugar?, ¿qué rol eres?, ¿Cuánto  te mide?, Son algunas de las preguntas que todos los que abren la aplicación con expectativas sexuales  utilizan para  iniciar a gestionar un encuentro carnal  ocasional. Estas preguntas junto con las fotografías que se envían por el chat son un  filtro para pasar a la acción física, es decir de un encuentro face to face.
A diferencia de los tradicionales espacios de chat, Grindr revoluciona las prácticas debido a la velocidad con la que se dan los encuentros cara a cara. En páginas de internet destinadas al ligue, primero se creaba un perfil psicológico que buscaba la compatibilidad entre las personas, y este proceso tenía una serie de pasos para poder llegar a tener un encuentro en la realidad material. Primero se realizaba el contacto a través de la página, después se pasaban correos o el msn, si todo fluía bien llegaba la etapa de hablar por el teléfono para conocerse de voz y después se daba pie al encuentro físico.
Con Grindr la diferencia estriba  en  que puedes tener múltiples encuentros cara  a cara en un mismo día y esto sin necesidad de obtener el correo, número de teléfono o siquiera el nombre de la persona. Al no tener suficiente información de la vida privada de la persona con la que interactúas,  se crea una especie de protección de la identidad que permite mantenerse en el anonimato. Nuevamente en esta nueva modalidad de interactuar para los encuentros, el sexo se representa en la clandestinidad y protección de la masculinidad ante los señalamientos negativos sociales de las prácticas homoeróticas.
En el chat  se presentan únicamente los aspectos que se consideran más atractivos, vender la idea de que eres el indicado para el encuentro sexual resulta una tarea sencilla en el espacio cibernético, pero frecuentemente los usuarios relatan que en el  encuentro cara a cara  se llevan una desagradable decepción: No ven  un cuerpo atlético, no van a lamer un pene de 20 cm, no se encuentran con el típico estereotipo machista del hombre viril y varonil . La fantasía que se desbordó por el chat suele terminarse en el encuentro en persona. Las expectativas juegan un papel muy importante debido a que en el contacto cibernético se aumentan y en el choque con la realidad suelen bajar los ánimos. 
Ahora con las nuevas tecnologías y formas de socialización entre hombres Gay se vuelve más que necesario el cultivo de redes de apoyo para no convertirnos en un blanco o presa fácil de manifestaciones homofobas y/o criminales.
Las aplicaciones como Grindr se pueden volver  peligrosas debido al tipo de encuentros que se suelen dar por este medio: citas a solas en la casa de algún hombre del cual tenemos muy poca información ó bien permitiéndole el acceso a tu casa a un total extraño. Además por el miedo a ser señalados por lo estigmatizante que resulta socialmente este tipo de encuentros sexuales, la práctica se mantiene en el anonimato y no muchos están dispuestos a denunciar en caso de que ocurra un ataque o amenaza. Eso permite que los agresores circulen libres y sin miedo a ser atrapados.
Si tienes este tipo de práctica por lo menos mándale tu ubicación a algún buen amigo y notifica cuando ya estés de regreso a tu rutina, de esta forma, ante cualquier agresión tienes mayores  posibilidades de ser auxiliado. También sería bueno que denunciaras en caso de haber sido víctima de algún abuso, eso permitirá un registro para rastrear de una manera más fácil al agresor y no reproduzca la violencia en otros hombres.
Para finalizar,  otro aspecto que me gustaría señalar es la educación sexual. Este tipo de prácticas se tienen que realizar con los cuidados necesarios para no exponerse a infecciones de transmisión sexual, no satanizo  el uso de  Grindr  y lo divertido que puede  resultar utilizarlo, sin embargo hay que tener cuidado para no pasar un mal rato con el pene o culo expuesto ante cremas y médicos, o bien con medicamentos de tiempo completo debido al VIH. Simple y sencillamente infórmate de que prácticas son consideradas de riesgo y cuáles no para poder ejercer tu vida sexual de una manera responsable.




jueves, 21 de julio de 2016


Trabajo Sexual Masculino: La Plaza Tapatía.

La plaza tapatía se  ha convertido en sinónimo de chacales, masculinidades y trabajo sexual. Ahí convergen generaciones, clases sociales y estilos de hombres buscando con quien interactuar de una manera secreta y sexual.

La plaza es una bonita zona en el centro de la ciudad de Guadalajara, a simple vista es como cualquier otra: fuentes, banquitas y niñ@s corriendo por todos lados. Se encuentra ubicada a espaldas del famoso teatro Degollado, lugar tan representativo de las Artes escénicas en Jalisco y México.

Cuando caminas por  esos rumbos, ante la mirada de familias se implementan códigos que sólo algunos entienden muy bien. Existen ciertos metros cuadrados donde todo esto puede cobrar sentido. “¿Te gusta el cotorreo?”, me dijeron alguna vez cuando me encontraba sentado en una de las bancas de la plaza comiendo mi nieve de limón. Eso del cotorreo es un código que sólo dentro  de  ese espacio y contexto adquiere un significado: quiere decir que si te late el sexo entre hombres, realmente la pregunta  refiere a un gusto por la aventura sexual que se puede dar  entre  dos penes y dos culos.

Un buen amigo me contó que años atrás la plaza tapatía servía como punto de encuentro para la socialización y convivencia. Ahí era un buen lugar para quienes no gustaban  del estridente ruido de los antros o bares asignados como lugares de ambiente  y preferían las buenas charlas con buenas amistades. Poco  a poco y gracias al acoso policíaco,  los círculos de hombres Gays  fueron arrojados a la tan conocida zona rosa del centro, donde la única opción se volvió la chela y la música a un alto volumen, quienes socializaban en grupos por  las calles se veían  estigmatizados. A mí no me crean lo anterior, esas son historias que me encanta recuperar de buenos amigos que  lo vivieron.

El territorio hoy en día sirve para el contacto  sexual y no sólo eso, ahora es un lugar  para quienes necesitan de recurso económico para cubrir sus gastos, tal y como lo cuenta  un hombre que alguna vez se encontraba vagando por la zona:

¨ No wey,  yo tengo otra chamba, sólo de vez en cuando le caigo por aquí para completar mi quincena porque me la chingo rápido con mi vieja”.

Aquí abundan los hombres que en su vida cotidiana llevan vidas heterosexuales pero debes en cuando se escapan a tener prácticas sexuales homo y el dinero es una buena motivación para tenerlas. Por lo general el perfil de quienes acuden a este espacio es el típico chacal, esa figura tan mencionada en la cultura gay de un hombre de un estrato socioeconómico bajo, una persona obrera con una masculinidad rígida y hegemónica que se puede llegar a convertir en la fantasía sexual de muchos.

El trabajo sexual  masculino  es muy interesante debido a que se ejerce con mucha discreción, ni siquiera es explicito como un hombre llega a ofrecerte sus servicios sexuales, las frases como  el “¿te gusta el cotorreo?”, “¿qué hay por hacer?”, “me late el pedo pero ando corto de varo”, son expresiones que  funcionan como herramienta de protección hacía la  masculinidad del individuo, ¡por qué claro!,  ¿a qué hombre le va gustar perder sus privilegios de macho alfa lomo plateado a causa de  que lo señalen por qué le dan por el culo o por que se coge con otros hombres?.

Al parecer dentro de la  plaza existen redes de prostitución, se puede observar claramente como entre ellos se  saludan, conviven y de cierta manera se protegen ante cualquier situación hostil que se pueda presentar. También vigilan el territorio y cuestionan a los hombres que nunca han visto por ahí o les parecen sospechosos.

Como en la vida sexual de los hombres, todo se encuentra  en constante movimiento: caminan por la plaza, se sientan en diferentes bancas, abordan a los posibles clientes con el mismo pretexto y preguntas llenas de discreción. Es una dinámica muy bien cuidada por si algún distraído que no sabe del tipo de “cotorreo” que se da por  ahí llegará a sentarse, y que evidentemente por no ser cómplice, denunciaría esa terrible violación y falta a la normatividad masculina con el tan temido “puto”, “joto”, “maricon”, todas esas palabras llenas de connotación negativa.

Esta plaza definitivamente es  un interesante espacio para un bonito análisis antropológico del comportamiento sexual de los hombres. 



martes, 12 de julio de 2016

CIBER SEXO: El Limbo.

Esta vez les contaré de un lugar donde la  obscuridad le otorga a los cuerpos la clandestinidad que inspira  a perder las inhibiciones e incita a actuar con mayor espontaneidad. Aquí la obscuridad es convertida en una poderosa  herramienta para  fortificar otros sentidos  que logran saciar a los placeres masculinos.

Este sitio  se encuentra  por la calle de  Madero en el centro histórico de la  conservadora Guadalajara, esta  justo a un lado de un famoso club, de esos donde las parejas alegremente intercambian sexo con otras personas. A tan sólo dos locales de distancia está colocada una estructura  de tres pisos que   siendo sinceros, no llama tanto la atención a primera vista como sus vecinos swingerse .

En la entrada no hay  ningún letrero, la fachada da un  aspecto de abandono, en  la puerta sólo  se encuentra una pequeña   cámara de video- vigilancia y un timbre que es lo más llamativo si te encuentras en calidad  de transeúnte que no sabe de esto, que no sabe del “Cotorreo”.

Cuando tocas  el timbre y se abre la  puerta mecánicamente, te das cuenta que acabas de ingresar a un espacio lleno de encuentros anónimos y códigos secretos. También te puedes dar cuenta que la zona en general no es muy  limpia, el piso parece  que lleva bastante tiempo sin trapearse debido a la cantidad de manchas de no se cuanto liquido pegajoso. En  los costados se encuentra una   diversidad de artilugios  viejos y monerías dignas de un museo. Del lado derecho se encuentra  un cuarto con una pequeña ventana de barrotes por donde se alcanza  a ver un hombre de aproximadamente  60 años que  dándote  las buenas noches y  sin mucho entusiasmo te indica que le pagues $40. 00 pesos para colocarte una pulserita de papel.

Una vez con tu pulsera y con el corazón acelerado entras por un pasillo que conduce a una puerta que termina con la luz. Al doblar por la puerta  te encuentras con cabinas cubiertas por cortinas que contienen  computadoras dentro. Aquí es donde llegas a la parte  donde descubres que no estás en cualquier ciber donde puedes sacar impresiones y consultar tu tarea.  

Muchos  hombres caminan asomándose por las cortinas que se supone  existen para dar una mayor privacidad, y eso por supuesto no se respeta, ya que todos husmean un poco,  o un tanto la acción  que está ocurriendo dentro.  Puedes darte cuenta que la bienvenida al lugar es un festín del que muchos hombres son participes: Se  masturban, practican sexo oral y los más aventureros se animan a sostener sexo anal.

Al salir de esa habitación se encuentra un patio muy parecido a uno  de vecindad,   con un lavabo y muebles muy  viejos. Ahí está una puerta que te conecta con el resto de edificio que por cierto es bastante grande.

Al ingresar por el patio te comunicas con  otro  pasillo muy largo con muchos muebles,  al final se localiza una   barra donde venden chelas, agua y otros líquidos para hidratarte. Por cierto, también  tienen   música para alegrar “el cotorreo”.

Cuando subes por  unas  escaleras a  los siguientes  pisos del edificio, te das cuenta de que entre   más te vas sumergiendo  en el lugar,  el  nivel de intensidad aumenta en el ambiente.
Una vez en  el primer piso  se encuentra una puerta que conduce a una  sala bastante grande con una banca muy larga, ahí te recibe un caluroso golpe de aroma  a genitales que parece darte   la bienvenida a un club lleno de placeres entre varones. Al estar ahí, y muchos que conocen el lugar no me dejaran mentir,  te puede llegar a la mente la película de terror Silent Hill.

Al seguir con el recorrido digno de una visita turística,  las puertas y  pasillos  te siguen conduciendo  a más  pasillos y habitaciones  con una tremenda obscuridad y silencio.

Existe un cuarto que yo le llamaría  el corazón del lugar o de los placeres  por la cantidad de encuentros sexuales que se efectúan ahí, y porque está a la mitad del edificio. Ahí existen unas cabinas como  un pobre intento de haber querido colocar computadoras para que pudiera dar mejor apariencia  de Ciber,  pero no es así, ahí la obscuridad concentra a la mayor cantidad de hombres dispuesto a desfogar sus deseos sexuales con otros hombres. Caminan sin decir palabra, se  observan unos a otros y algunos llegan a tocarse distintas partes del cuerpo como parte de un ritual de coquetería. Algunos descargan y dejan calientes a sus compañeros sexuales, estos por supuesto siguen interactuando hasta lograr saciarse sin importar la cantidad de hombres que se necesiten para llegar a eso.

Este  espacio lleno de cabinas sin computadoras  tiene  otra puerta que conduce a otro cuarto mucho más grande. Esta habitación me recordó mucho  a esos hospitales antiguos en donde tenían cuartos muy grandes con  gran cantidad de  camas para  atender a muchos pacientes. Existen unas   cortinas azules muy rasgadas y llamativas que  dan un aspecto muy tétrico, ahí sin problema cualquier director de cine gore o de terror grabaría una bonita escena.
Por  todo el lugar recibes miradas, agarran tu  pene y nalgas, se masturbaban por encima de la ropa, otros  hincados realizan sexo oral como si fueran  becerros desesperados por leche. Los gemidos de pronto llegan a ser  muy altos por la cantidad de orgias que se acumulan a  tu alrededor. En los siguientes pisos (por qué siguen dos más), se encuentran habitaciones privadas con un costo extra y hasta un  vapor donde saldrías con una bonita infeccion en la piel.

Este sitio de encuentros o de CRUISING, refleja claramente la sexualidad de los varones y sus prácticas. Los hombres son educados y construidos socialmente para tener  una mayor apertura y goce de la sexualidad. A lo largo de la historia se ha tenido la idea de que los instintos sexuales de los hombres no pueden ser controlados por una supuesta “naturaleza” que los obliga a no contener sus deseos sexuales. 

Este tipo de espacios de  interacción sexual  entre hombres llevan valores, normas y códigos de la masculinidad hegemónica en  combinación con la  homofobia existente en   la sociedad, que por un lado obliga a que estas prácticas se tengan en espacios clandestinos poco regulados, y por otro lado las prácticas sexuales de riesgo derivadas de la homofobia internalizada. 

Las  acciones y socialización dentro del lugar son una clara muestra de esta mezcla entre la construcción de la masculinidad y la homofobia: una fuerte impersonalización; se vuelve  al otro un simple objeto sexual, el anonimato como herramienta para no ser descubierto por lo estigmatizador que puede resultar la práctica sexual entre personas del mismo sexo, la  exposición ante el no uso de preservativo, la cantidad de encuentros sexuales que aumentan la posibilidad de adquirir una infección de transmisión sexual  y esa sensación de adrenalina que se deriva de exponerse al riesgo, que al enfrentarlo legitima el ser un hombre por que te convierte en un machín que se avienta ante el peligro. 

Es necesario voltear a ver estos lugares para generar políticas públicas que regulen estos establecimientos  para  lograr llegar a convertirlos en lugares dignos de socialización entre varones gay, homosexuales o de hombres que tienen sexo con hombres.

En el  Limbo  los hombres siempre  permanecen activos en el sexo y no precisamente porque les guste penetrar por el  culo a otro, me refiero más bien  a la   increíble actividad  sexual y a esa gran cantidad  de  intercambios que se dan en una sóla noche.