Trabajo Sexual Masculino: La Plaza Tapatía.
La plaza tapatía se ha convertido en sinónimo de chacales, masculinidades y trabajo sexual. Ahí convergen generaciones, clases sociales y estilos de hombres buscando con quien interactuar de una manera secreta y sexual.
La plaza es una bonita zona en el
centro de la ciudad de Guadalajara, a simple vista es como cualquier otra:
fuentes, banquitas y niñ@s corriendo por todos lados. Se encuentra ubicada a
espaldas del famoso teatro Degollado, lugar tan representativo de las Artes escénicas
en Jalisco y México.
Cuando caminas por esos rumbos, ante la mirada de familias se
implementan códigos que sólo algunos entienden muy bien. Existen ciertos metros
cuadrados donde todo esto puede cobrar sentido. “¿Te gusta el cotorreo?”, me dijeron
alguna vez cuando me encontraba sentado en una de las bancas de la plaza comiendo
mi nieve de limón. Eso del cotorreo es un código que sólo dentro de ese
espacio y contexto adquiere un significado: quiere decir que si te late el sexo
entre hombres, realmente la pregunta
refiere a un gusto por la aventura sexual que se puede dar entre dos penes y dos culos.
Un buen amigo me contó que años atrás
la plaza tapatía servía como punto de encuentro para la socialización y
convivencia. Ahí era un buen lugar para quienes no gustaban del estridente ruido de los antros o bares asignados
como lugares de ambiente y preferían las
buenas charlas con buenas amistades. Poco
a poco y gracias al acoso policíaco, los círculos de hombres Gays fueron arrojados a la tan conocida zona rosa
del centro, donde la única opción se volvió la chela y la música a un alto
volumen, quienes socializaban en grupos por las calles se veían estigmatizados. A mí no me crean lo anterior,
esas son historias que me encanta recuperar de buenos amigos que lo vivieron.
El territorio hoy en día sirve para
el contacto sexual y no sólo eso, ahora
es un lugar para quienes necesitan de recurso
económico para cubrir sus gastos, tal y como lo cuenta un hombre que alguna vez se encontraba vagando
por la zona:
¨ No wey, yo tengo otra chamba, sólo de vez en cuando
le caigo por aquí para completar mi quincena porque me la chingo rápido con mi
vieja”.
Aquí abundan los hombres que en su vida cotidiana llevan vidas heterosexuales pero debes en cuando se escapan a
tener prácticas sexuales homo y el dinero es una buena motivación para
tenerlas. Por lo general el perfil de quienes
acuden a este espacio es el típico chacal, esa figura tan mencionada en la
cultura gay de un hombre de un estrato socioeconómico bajo, una persona obrera
con una masculinidad rígida y hegemónica que se puede llegar a convertir en la
fantasía sexual de muchos.
El trabajo sexual masculino es muy
interesante debido a que se ejerce con mucha discreción, ni siquiera es
explicito como un hombre llega a ofrecerte sus servicios sexuales, las frases
como el “¿te gusta el cotorreo?”, “¿qué
hay por hacer?”, “me late el pedo pero ando corto de varo”, son expresiones que
funcionan como herramienta de protección
hacía la masculinidad del individuo, ¡por
qué claro!, ¿a qué hombre le va gustar
perder sus privilegios de macho alfa lomo plateado a causa de que lo señalen por qué le dan por el culo o
por que se coge con otros hombres?.
Al parecer dentro de la plaza existen redes de prostitución, se puede
observar claramente como entre ellos se
saludan, conviven y de cierta manera se protegen ante cualquier situación hostil que se pueda presentar. También vigilan el territorio y cuestionan a los hombres que nunca han visto por ahí o les parecen sospechosos.
Como en la vida sexual de los
hombres, todo se encuentra en constante
movimiento: caminan por la plaza, se sientan en diferentes bancas, abordan a
los posibles clientes con el mismo pretexto y preguntas llenas de discreción.
Es una dinámica muy bien cuidada por si algún distraído que no sabe del tipo de
“cotorreo” que se da por ahí llegará a sentarse, y que evidentemente por no ser cómplice,
denunciaría esa terrible violación y falta a la normatividad masculina con el
tan temido “puto”, “joto”, “maricon”, todas esas palabras llenas de connotación
negativa.
Esta plaza definitivamente es un interesante espacio para un bonito análisis antropológico del comportamiento sexual de los hombres.
Esta plaza definitivamente es un interesante espacio para un bonito análisis antropológico del comportamiento sexual de los hombres.

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