Cine Porno del centro.
Por la calle de Pedro Moreno se encuentra un edificio de tres pisos que aparenta ser un lugar como cualquier otro de la zona. En la planta baja se encuentran cuatro tiendas de ropa, la cotidianidad de las familias y niños comprando helado en una maquina que está ubicada en uno de los costados del edificio.
Al subir las escaleras, en el primer piso, cambia totalmente la ambientación, lo primero que puedes percibir es un olor muy desagradable y un cubículo bastante viejo con una joven de aproximadamente 30 años de edad, un poco robusta y con un maquillaje un tanto exagerado. Esta joven tiene la función de cobrar 30 pesos para poder hacer entrega de un boleto café, de esos antiguos que se desprenden de un rollo. Al pasar al segundo piso se encuentra un bar con música cumbia con muchas parejas heterosexuales bebiendo cerveza y bailando con mucho entusiasmo.
Cuando arribas al 3er piso del lado derecho se encuentra un billar que tiene un olor muy penetrante a cerveza, y del izquierdo otra zona donde dice “cine para adultos” con varios cartelones de chicas semidesnudas. Al introducirte en ese espacio se puede percibir como cambia el olor de cerveza por la combinación de semen con lubricante, ese peculiar olor a sexo.
Tienen una “dulcería” en la entrada que sólo cuenta con halls, klenex, botellas de agua natural, una paquetería con mochilas y un hombre de unos 30 años que sentado en un banquito te pide con desgano el boleto para poder ingresar a la sala. También existe una pequeña sala de estar con muebles muy viejos y rotos, en esta parte se encuentran colocados algunos carteles con hombres muy atractivos semidesnudos.
Te das cuenta de que existen dos accesos para ingresar a la sala: uno por la derecha y otro por la izquierda (como en los teatros antiguos). Al ir ingresando comienzas a escuchar los gemidos de la película proyectada y lo único que se puede ver al estar adentro es una pantalla muy grande con la escena de una chica rubia con la lengua de un hombre acariciándole el clítoris mientras le realiza sexo oral a otro hombre. A tu alrededor todo es negro, sólo un golpe de calor con olor a fluidos de todo tipo te recibe, es como un mundo paralelo al que se está viviendo fuera. Mientras las señoras caminan con bolsas de mandado y los niños comen nieves, adentro es una pequeña isla de placer.
Cuando por fin las pupilas logran adaptarse a la penumbra se puede notar que casi todos los presentes son hombres de distintas edades. Unos traen corbata, otros usan camisas con logotipos de alguna organización, otros llevan puestas playeras casuales y hay quienes hasta un maletín cargan ó mochilas.
Pensé que no iba a encontrar a mucha gente y me equivoqué. Había como 60 personas. ¿De dónde salieron tantos? Quizá de los bancos, las oficinas del ayuntamiento, los negocios cercanos.
La dinámica del lugar es sencilla y captarla lo es más: nadie permanece sentado. Todos se encuentran de pie, no se quedan quietos en ningún lugar. Entre las deterioradas butacas, rondan como alma en pena por toda la sala, es evidente que no quieren ver la película y buscan sólo relacionarse con los otros.
Hay un pasillo que es el que une a los dos accesos de salida y divide los asientos en una parte delantera y otra trasera. En las butacas delanteras no hay mucho movimiento, esporádicamente algunos hombres llegan y se sientan a observar la película.
Por las escaleras todos suben y bajan observando como si estuvieran al asecho de una presa. En los dos rincones de la parte superior del cine es donde se puede ver mayor actividad sexual, estos dos rincones (las esquinas) son aún más obscuros que otra parte de la sala y tienen mayor cantidad de anonimato, son los sitios donde se puede observar una mayor cantidad de hombres sosteniendo encuentros sexuales. Un entrevistado afirmó lo siguiente:
…”Cuando estoy en las butacas que están más hacia adelante me siento muy incomodo si voy a chupársela a alguien, prefiero irme para atrás porque siento que tengo como mas privacidad, me he fijado que es lo que todos buscan a pesar de ser un sitio donde es bien sabido se puede tener sexo libremente… mmm aun con todo y la obscuridad casi todos preferimos ir hacia la parte de atrás de la sala a coger”.
En las paredes los hombres se recargan y algunos comienzan a masturbarse por encima del pantalón esperando que alguien llegue a tocarlos, o que alguien comience a dar respuesta con el cuerpo, ya sea tocándose también o mirando hasta que el otro comience con el juego de la masturbación por encima de la ropa para entenderlo como una señal que de pie al contacto físico.
Cuando dos hombres se encuentran en plena acción sexual, una gran cantidad de voyeristas se aglutinan alrededor a observar, todos en absoluto silencio, nadie dice nada, tal parece que el silencio es un lineamiento establecido colectivamente para poder interactuar. En una ocasión, en uno de los rincones, un individuo de unos 23 años estaba siendo penetrado por otro de aspecto no reconocible debido a la obscuridad. Mientras sostenían sexo anal unos 8 hombres alrededor se masturbaban observando. Cuando los dos hombres descargaron semen, se limpiaron en medio de este nido de voyeristas , se pusieron los pantalones y sin decir palabra alguna se retiraron del lugar. En cuanto a los espectadores, estos comenzaron de nuevo a caminar como zombies por toda la sala para seguir pescando hombres.
Saliendo del cine y después de presenciar una pequeña Sódoma y Gómorra postmoderna, puedes darte cuenta que a unos metros se encuentran varias iglesias, algunas oficiando misa, esa ceremonia donde la gente va para arrepentirse de eso que nos vendieron como pecado. Esta crónica es de un lugar de la bella Guadalajara con su doble moral tan característica

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