jueves, 4 de agosto de 2016

Bareback:  ¡A pelo!

“¡Quiero leche¡”, “¡vente adentro de mi!”, “¿te late a pelo?”, son algunas de las expresiones que encontramos por parte de quienes gustan de esta práctica cada vez más popular en el mundo Gay o de hombres que van y sostienen encuentros sexuales con otros hombres.
Gracias al aumento de las redes sociales destinadas al ligue o contactos sexuales entre varones, la práctica se ha difundido bastante bien como fuente de deseo, una práctica que se encuentra ubicada en el imaginario de las fantasías de muchos.

El termino Bareback nace en el nicho de la cultura Gay anglosajona, es en el porno donde comienza a difundirse como una práctica, como una categoría. Antes de que el internet facilitara el acceso a la industria pornográfica, la práctica del bareback ya existía pero no se le tenía un nombre en específico. Para dar un ejemplo  podemos verificar una de las páginas de porno Gay más populares llamada “Gay Male Tube”,  basta con colocar la palabra: Bareback para ver que aparecen  más de 119925 videos,  y cada vez se suman  más a la lista de los más populares o buscados.

El bareback se ha colocado como  una práctica sexual transgresora debido a la cantidad de riesgos que se asumen al realizarla, se burla a la normatividad sexual, a ese régimen rígido que nos dice lo correcto e incorrecto. Existe un gran debate entre científicos sociales y médicos  en si esta práctica es irresponsable,  o si  se trata de hombres subversivos que prefieren liberarse de tantos tapujos y limites que terminan por generar  ansiedades a la hora de satisfacer el   deseo  sexual.

Cierto es que las  campañas de prevención contra el VIH se han caracterizado por ser sumamente violentas, ya que su estrategia consiste en generar miedo. Muchas  campañas propagandísticas nos muestran las terribles consecuencias de lo que podría pasar si adquieres el virus, esas imágenes van relacionadas con la muerte y es ahí donde las personas introyectamos ese mensaje que  genera un miedo e inseguridades  a la hora de involucrarnos sexualmente con alguien. Definitivamente no debemos caer en irresponsabilidades con nuestros cuerpos y los de otros, debemos tener en nuestra mente una educación sexual,  pero existen diversidad de estrategias para hacer políticas públicas que sensibilicen en esta área a la población y no sólo a través de rollos propagandísticos que terminan por estigmatizar a las personas que viven con el virus y sobre todo generar desinformación.

En la actualidad el rechazo del condón se encuentra como una práctica organizada, donde se hacen grupos o fiestas orgiásticas destinadas a ella. Hay quienes no desean transmitir el virus pero lo placentero lo encuentran en el fluido del otro, es decir, el semen juegan un papel importante  en esta fantasía sexual, ya que  en el imaginario este  liquido blanco, pegajoso y con olor a cloro llega a representarse  y vincularse con la virilidad de un hombre, esa categoría tan valorada, sobreestimada y buscada entre hombres.
También existe quienes acuden a esta práctica con el afán de contagiar a otros del virus o de contagiarse, de acuerdo con estadísticas estos últimos aparecen como una población muy reducida.

A mi parecer y en mi reflexión, también el riesgo aquí juega un papel muy importante, ese que desde pequeños  nos enseñan como hombres que debemos asumir. En casi todas las películas de acción, en comerciales, novelas, libros e infinidad de productos culturales, es el riesgo que hace a un  protagonista en la historia; quienes lo asumen socialmente se convierten en “hombres de verdad”.

EL bareback es una práctica donde se dice y piensa que los buenos machos se avientan a ella, esa sensación de estar en peligro y de vencer ese miedo que genera, hace una masculinidad potenciada y aplaudida. Hacerlo a pelo también existe en el mundo heterosexual, pero no  se le llama “bareback” a ese hecho. En el mundo de hombres que gustan erótica, afectiva  y/o sexualmente de su mismo sexo, nos atraviesa esa construcción de la masculinidad  donde el sexo se representa como parte de una virilidad  deseada, engrandecida y aplaudida.

No se trata de generar estigmas alrededor de quienes gustan sostener este tipo de encuentros, se trata aquí de reflexionar alrededor de este hecho cada vez más popular y  crear en las mentes esa conciencia y sensibilidad en el  tema para que no se vuelva un foco de discriminación y sobre todo de alto riesgo para  nuestros cuerpos y vidas.





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