Bareback: ¡A pelo!
“¡Quiero
leche¡”, “¡vente adentro de mi!”, “¿te late a pelo?”, son algunas de las
expresiones que encontramos por parte de quienes gustan de esta práctica cada
vez más popular en el mundo Gay o de hombres que van y sostienen encuentros
sexuales con otros hombres.
Gracias al
aumento de las redes sociales destinadas al ligue o contactos sexuales entre
varones, la práctica se ha difundido bastante bien como fuente de deseo, una
práctica que se encuentra ubicada en el imaginario de las fantasías de muchos.
El termino
Bareback nace en el nicho de la cultura Gay anglosajona, es en el porno donde
comienza a difundirse como una práctica, como una categoría. Antes de que el
internet facilitara el acceso a la industria pornográfica, la práctica del
bareback ya existía pero no se le tenía un nombre en específico. Para dar un
ejemplo podemos verificar una de las
páginas de porno Gay más populares llamada “Gay Male Tube”, basta con colocar la palabra: Bareback para
ver que aparecen más de 119925 videos, y cada vez se suman más a la lista de los más populares o buscados.
El bareback
se ha colocado como una práctica sexual transgresora
debido a la cantidad de riesgos que se asumen al realizarla, se burla a la
normatividad sexual, a ese régimen rígido que nos dice lo correcto e incorrecto.
Existe un gran debate entre científicos sociales y médicos en si esta práctica es irresponsable, o si se
trata de hombres subversivos que prefieren liberarse de tantos tapujos y
limites que terminan por generar ansiedades a la hora de satisfacer el deseo
sexual.
Cierto es
que las campañas de prevención contra el
VIH se han caracterizado por ser sumamente violentas, ya que su estrategia
consiste en generar miedo. Muchas campañas propagandísticas nos muestran las
terribles consecuencias de lo que podría pasar si adquieres el virus, esas imágenes
van relacionadas con la muerte y es ahí donde las personas introyectamos ese
mensaje que genera un miedo e
inseguridades a la hora de involucrarnos
sexualmente con alguien. Definitivamente no debemos caer en irresponsabilidades
con nuestros cuerpos y los de otros, debemos tener en nuestra mente una
educación sexual, pero existen
diversidad de estrategias para hacer políticas públicas que sensibilicen en
esta área a la población y no sólo a través de rollos propagandísticos que
terminan por estigmatizar a las personas que viven con el virus y sobre todo
generar desinformación.
En la
actualidad el rechazo del condón se encuentra como una práctica organizada,
donde se hacen grupos o fiestas orgiásticas destinadas a ella. Hay quienes no
desean transmitir el virus pero lo placentero lo encuentran en el fluido del otro,
es decir, el semen juegan un papel importante en esta fantasía sexual, ya que en el imaginario este liquido blanco, pegajoso y con olor a cloro
llega a representarse y vincularse con
la virilidad de un hombre, esa categoría tan valorada, sobreestimada y buscada
entre hombres.
También
existe quienes acuden a esta práctica con el afán de contagiar a otros del
virus o de contagiarse, de acuerdo con estadísticas estos últimos aparecen como
una población muy reducida.
A mi
parecer y en mi reflexión, también el riesgo aquí juega un papel muy
importante, ese que desde pequeños nos
enseñan como hombres que debemos asumir. En casi todas las películas de acción,
en comerciales, novelas, libros e infinidad de productos culturales, es el
riesgo que hace a un protagonista en la
historia; quienes lo asumen socialmente se convierten en “hombres de verdad”.
EL bareback
es una práctica donde se dice y piensa que los buenos machos se avientan a
ella, esa sensación de estar en peligro y de vencer ese miedo que genera, hace
una masculinidad potenciada y aplaudida. Hacerlo a pelo también existe en el
mundo heterosexual, pero no se le llama “bareback”
a ese hecho. En el mundo de hombres que gustan erótica, afectiva y/o sexualmente de su mismo sexo, nos
atraviesa esa construcción de la masculinidad donde el sexo se representa como parte de una
virilidad deseada, engrandecida y aplaudida.
No se trata
de generar estigmas alrededor de quienes gustan sostener este tipo de
encuentros, se trata aquí de reflexionar alrededor de este hecho cada vez más
popular y crear en las mentes esa
conciencia y sensibilidad en el tema
para que no se vuelva un foco de discriminación y sobre todo de alto riesgo
para nuestros cuerpos y vidas.

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