La Iniciación Pornográfica.
El sonido de las campanas de la iglesia acompañaban esa
silenciosa tarde en la que me disponía a dormir para tratar de recuperar las
energías que en la noche anterior había
desgastado tratando de encontrar trabajo en la plaza tapatía y sus misterios
nocturnos.
Fue imposible quedarme dormido por la gran ansiedad que
dejaba el colocar sobre mi mente el rumbo que tomaría mi vida. Definitivamente
necesitaba hacer algo diferente, mi personalidad extrovertida y con sed de
aventura lo requería de inmediato.
Tome el celular y abrí el grindr. Tenía que aprovechar mi
tiempo en otra cosa que no fuera rodar por la cama y mirar por la ventana. Por
la aplicación solía ganar algo de dinero ofreciendo mis servicios sexuales. Una vez un señor me
pagó 1,000 pesos por permitirle chupar mi verga hasta venirme en su boca. Con ese
dinero logré completar el pago del alquiler de mi habitación y salí de un gran
apuro.
Me dispuse a esperar que alguien respondiera a mi anuncio
que decía “cobro $”. Pasó aproximadamente una hora para que alguien escribiera
en el chat para solicitarme información de cuanto era lo que tenían que pagar
por las delicias que mi cuerpo podría ofrecer. Era un hombre gordo de unos 32
años quien me decía que tenía 400 pesos. La verdad, es que preferí ignorar y no responder por que
sabía que podía conseguir otro cliente quien pagara más.
Me dispuse a ver perfiles, quizá no iba a conseguir dinero esa tarde pero estaba algo
caliente, así que decidí mejor encontrar a alguien que me
gustara para coger un rato y quizá invitarle a comer. Al pasar por todos esos perfiles como un menú de
comida, vi algo que llamó mi atención: “Buscamos actores porno”.
En la imagen de ese perfil tan peculiar estaba la foto de
dos hombres demasiados guapos con unos cuerpos que pondrían caliente hasta mi
tía la amargada. En la parte donde escribes especificaba que mandáramos mensaje
para pedir mayor información de cuando y donde era el casting.
Escribí un “Hola” y solicité
mayor información de lo anunciado
a lo que respondieron:
“Buenas tardes, somos una
productora de videos porno y estamos buscando chicos desinhibidos que se animen a realizar actos
sexuales frente a la cámara. Si realmente estas interesado mándanos tu foto desnudo
para ver si eres el estilo de hombre que
buscamos ”.
No pedían mucho con
mi foto desnudo, la verdad es que no me importaba que se tratará de un engaño
para filtrar fotos de hombres gays en
Guadalajara. En demasiadas ocasiones ya había mandado mi culo y verga
a gran cantidad de hombres cuando ofrecía mis servicios sexuales.
Cuando recibieron la foto tardaron aproximadamente una hora
en contestar diciéndome que si podía acudir en 3 horas a un pequeño casting en
vivo donde probarían mi desenvolvimiento frente a la cámara. Acepté y solicité la dirección del
lugar.
Mire mi cajón de ropa interior y busqué lo más sexy que tenia. Vi mis suspensorios que levantaban mi culo de una
manera que lo dejaban ver muy antojable,
eran perfectos para la ocasión. Me los
puse, me peine y coquetee frente al espejo un rato para estar doblemente seguro de
mi belleza masculina, esa belleza que me estaba dando de comer los últimos
meses.
Salí de la casa con mi mochila, mis audífonos y una gorra
que me había regalado mi hermano la navidad pasada la cual me gustaba mucho por
que resaltaba mi parte masculina y eso hacía que me llegaran más clientes dispuestos a pagarme incluso más de lo que les
pedía porque me los cogiera o viceversa.
La dirección se encontraba por la calle Garibaldi en la zona
centro de Guadalajara. Quedaba a unos 30 minutos de donde yo vivía y la tarde era nublada por lo que decidí
caminar.
Cuando la numeración de las fincas marcaba que me encontraba cerca, apague mi
reproductor y lo guarde en la mochila. Un extraño nerviosismo me invadió esta
vez. A pesar de haber experimentado ya muchos encuentros clandestinos, en
esta ocasión me encontraba ante una experiencia totalmente
nueva. Además también sabía que estaba en riesgo de que se tratara de alguna
especie de engaño y sabía que corría el peligro de que sucediera algo malo.
-Total, ya me he puesto en riesgo en demasiadas ocasiones y
tal vez hoy no sea la excepción pero
podría ser mi salida a muchos problemas económicos, tomaré el riesgo- Pensé.
Llegué al lugar, era un sitio con una pequeña puerta que conducía a un
angosto pasillo con unas largas escaleras al final. Era una casa muy vieja y
deteriorada que daba un aspecto tétrico. Se sentía helada por los grandes muros que la
resguardaban por gran cantidad de años y la escaleras se encontraban con polvo
y algunas telarañas.
La puerta estaba emparejada, así que me pase y seguí el
camino. Al llegar al final de las escaleras había un cancel negro que estaba
cerrado. Por lo barrotes se dejaba ver una sala con muebles de piel color negro
un tanto rotos. –Buenas tardes- grite.
Escuché unos pasos que provenían del
fondo de la casa y a los segundos apareció un hombre de unos 28 años quien me
respondió el saludo y dijo- ¿Tú debes de ser Roman?, ¿cierto?. –Si, así es,
contacte por Grindr y me dieron una cita para esta hora- dije.
Me comentò que enseguida saldría el productor quien se estaba terminando de bañar y me hizo tomar
asiento en uno de los sillones. Miraba de un lado a otro por toda la casa tratando de encontrar algún indicio de
que este iba a ser un gran trabajo que me haría ganar mucho dinero. Por más que
busqué no encontré nada que me sacara de dudas. Lo único que logró llamar mi atención fue una fotografía del hombre que me recibió
acompañado de otro de unos 40 años quienes sonreían muy abrazados, supuse que
se trataba de su pareja.
Pasaron unos 10 min para que del corredor que conducía a las
habitaciones apareciera el hombre cuarenton de la fotografía. –Hola Roman, mi
nombre es Lalo un gusto conocerte. Ya debiste conocer a Arturo mi colega en
este proyecto y mi futuro esposo-. Arturo era guapo pero me había parecido muy
alzado, tenía una mirada retadora que
echaba de arriba abajo y su personalidad era muy tajante. Lalo parecía un tipo
agradable, feo, acabado por los años pero su personalidad era retadora y
seductora, producto seguro de una vida llena de madrazos. Aún así daba un
aspecto interesante.
-Sí, ya tuve el gusto de conocerle, gracias. –¿Quieres agua?-
preguntó Lalo. –No, estoy ansioso por saber de qué se trata esto, ¿Qué hay que
hacer?- les pregunte un poco nervioso a lo que Lalo, que al parecer era quien
lidereaba este proyecto respondió:
-Mira nosotros somos una compañía cinematográfica que va
comenzando. Estamos lanzando nuestra página de internet la cual ya cuenta con
algunos videos que se están haciendo muy populares en la web. Arturo ya ha
tenido la oportunidad de hacer porno en muchas ocasiones y es algo que le ha
generado dinero, además de popularidad en el medio. Estamos buscando nuevos
talentos para hacer crecer esta empresa juntos y generar grandes ganancias. Al
principio no prometo un gran sueldo, te estaríamos pagando $800 pesos por video
pero si logras hacerte popular en la web tus comisiones irán incrementando. Aquí
se va a tratar de emprender. Más que nada me gustaría que veas esto como un futuro
prometedor. Quienes se integren tendrán que dar el compromiso de chambear duro
para pronto poder posicionarnos en la industria del porno gay. Tú eres
demasiado guapo, tienes carita de niño
que no rompe ni un plato, tu cabello es muy obscuro y eso ante la cámara tendrá
un toque delicioso que te aseguro que
quien vea tu video quedará atrapado y
pedirá más. ¿ Qué te parece la idea, Roman?-.
Me quede callado tratando de procesar la información que
acababa de recibir por parte de Lalo. Después de un breve silencio respondí que
me agradaba la idea, a final de cuentas era eso o seguir en la plaza tapatía
todas las noches peligrando el pellejo, definitivamente era mejor posar ante la
cámara en un cuarto lleno de luz.
Lalo comentó después que era necesario un casting, una
pequeña prueba con la cámara para ver a que tanto podría estar dispuesto en un
filme. Se levantaron y me pidieron que los siguiera por el corredor de
habitaciones.
Llegamos al último cuarto del pasillo que se encontraba sólo
con un mueble largo y una lámpara.
Prepararon la cámara y ambientaron para
comenzar a rodar. Una vez listo el equipo me comenzaron a preguntar mi edad, si
ya había hecho porno antes y algunas otras preguntas estúpidas las cuales tenía
que contestar con un sonrisa llena de coquetería.
Al final de la charla me pidieron que me quitara la ropa. Lo
fui haciendo lentamente comenzando por la playera, vi como Lalo se comenzó a excitar
por la forma en cómo tragaba saliva, parecía
que jadeaba como un perro por ver más.
Llegué al punto de tener solo mi ropa interior y ahí me pidió que me diera una vuelta.
-Muy bonito cuerpo, mí querido, Roman. Delgado, lindas
piernas y un culo tan duro que te
hacen un verdadero bombon que me quiero comer-. Me puse un poco nervioso al ver
la cara de Alberto pareja de Lalo quien
agacho la mirada e hizo notar lo incomodo que le pareció el comentario. Aún así
no dijo nada y Lalo siguió con sus adulaciones.
Me quite el suspensorio y mi verga salió flácida aún,
necesitaba estimularla para que dejará ver su tamaño y no defraudar a los
directores. Me pidieron realizar algunas posiciones para tomar fotografías.
Después me senté en el sillón y me pidieron que me sintiera
como en mi propia habitación. –Quiero que te masturbes, Roman. Quiero ver cómo
te deslechas- dijo Lalo. En un televisor que estaba detrás de la cámara
pusieron videos porno de Brent Corrigan, un famoso actor porno Gay. –¿Quieres
ser como él, Roman?- preguntó Lalo
refiriéndose a Corrigan. –Si, quisiera ser famoso como él y ganar mucho dinero
para comprarme muchas cosas y hacer lo que se me venga en gana sin limitaciones-,
contesté riéndome. –Muy bien, entonces
concéntrate y déjanos ver cómo te vienes, cuanto semen te sale de esa verga que
pone dura la mía- dijo Lalo.
Mi verga poco a poco fue poniéndose dura. Tocaba mi abdomen
y pecho. Estimulaba mis pezones y debes en cuando acariciaba mi escroto y
testículos. Cuando iba a llegar me puse de pie frente a la cámara y solté el chorro de semen para que cayera al
piso y pudieran apreciarlo mejor… Continuará

No hay comentarios:
Publicar un comentario